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Cómo evaluar la capacidad de pago con los movimientos de la cuenta

Evaluar la capacidad de pago de un crédito es, en corto, comparar lo que de verdad entra al bolsillo de quien pide contra lo que ya trae comprometido, y dejar un colchón para lo que no vio venir. El buró te dice cómo pagó antes y la garantía te cubre si todo sale mal, pero la capacidad de pago mira el flujo: con qué va a pagar mes con mes.

Lo que cambió este año es cómo puedes medir ese flujo. Una resolución de la CNBV ya te permite estimar la capacidad de pago con los abonos y cargos de las cuentas que tú administras, de al menos los últimos tres meses, en crédito al consumo y comercial por debajo de cuatro millones de UDIs. Suena a facilidad, y lo es, pero mal usada te engorda la cartera vencida justo cuando la morosidad del consumo viene al alza. Aquí te explico cómo usarla bien.

Cómo evaluar la capacidad de pago de un crédito, paso a paso

La capacidad de pago responde a una pregunta sencilla: si le prestas, ¿con qué va a pagar sin dejar de comer? Yo lo separaría así.

  • El ingreso recurrente, no el mejor mes. Lo que se repite, no el pico de una quincena buena. Si la persona factura por temporadas, el promedio de un trimestre flojo puede mentir a favor del solicitante.
  • Las obligaciones que ya trae. Otros créditos, renta, colegiaturas, el gasto fijo que no se negocia. Aquí es donde el buró y el flujo se cruzan: el buró te dice qué debe, el flujo te dice si le alcanza.
  • El colchón. Lo que queda después de pagarte a ti. Si ese remanente está en ceros, el crédito se cae con cualquier imprevisto (una enfermedad, un mes malo, etc.).

Fíjate en el motivo humano detrás del expediente. El ejecutivo que origina trae una meta de colocación y el cierre de mes encima; nadie quiere ser quien frena la venta. Por eso la política no puede depender del criterio de cada quien en el mostrador: tiene que estar escrita y ser la misma para todos.

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Nuevas reglas CNBV 2026: capacidad de pago con movimientos de cuenta

La resolución de la CNBV abre una alternativa al clásico comprobante de ingresos o estudio socioeconómico. Ahora, cuando la cuenta la administras tú, puedes apoyarte en los registros de las propias instituciones sobre abonos y cargos de recursos en las cuentas que hayan administrado, con información de al menos los últimos tres meses, para estimar la capacidad de pago del solicitante.

No aplica a todo. El cambio vive en el terreno del crédito al consumo y del crédito comercial cuyo saldo al otorgamiento sea menor a cuatro millones de UDIs. Dentro de ese universo hay tramos: la propia regla distingue, por ejemplo, los créditos comerciales por montos superiores a dos millones de UDIs y menores a cuatro millones de UDIs, y en el consumo más chico pone criterios aparte para montos que no excedan tres mil UDIs. Vale la pena que ubiques en qué tramo cae cada producto tuyo antes de rediseñar nada.

Y una línea que no es adorno: la regla te pide hacerlo conforme a tus políticas internas previamente documentadas. Traducido, si vas a usar los movimientos de cuenta para decidir, necesitas una política escrita que diga cómo los lees. Sin eso, no es una facilidad, es una puerta abierta a aprobar cualquier cosa.

Capacidad de pago con los movimientos de cuenta: cómo usarlo sin inflar la cartera vencida

El dato de abonos y cargos es oro cuando la gente no tiene recibo de nómina, pero se presta a engaños si lo lees crudo. Lo que yo revisaría antes de dejarlo entrar al cálculo:

  1. Separa ingreso de ruido. No todo abono es ingreso. Transferencias entre las cuentas propias de la persona, un préstamo que entró y salió, una devolución: eso infla el flujo y no paga nada. Quédate con los abonos que se repiten y tienen origen claro.
  2. Lee los cargos, no solo los abonos. El colchón real sale de restar el gasto fijo que ya se le va. Una cuenta con buenos abonos y cargos que la dejan en ceros cada quincena no tiene capacidad de pago, tiene movimiento.
  3. Los tres meses son el piso, no el techo. La regla pide al menos los últimos tres meses, pero si el giro es estacional, tres meses buenos te esconden los flojos. Cuando puedas, mira más atrás.
  4. Haz tu prueba de estrés barata. Pregúntate qué pasa con el remanente si el ingreso baja o si las tasas suben. Si a la menor sacudida ya no te paga, el crédito no estaba sano.

Esto importa más ahora porque la morosidad del consumo viene subiendo y la cartera vencida ya está en terreno incómodo. La tentación, con una meta de colocación, es usar la nueva facilidad para decir que sí más rápido. Hazlo al revés: úsala para decir que no con un fundamento mejor, y para decir que sí a quien antes rechazabas por falta de papel pero cuya cuenta muestra un flujo sano.

Evaluación de crédito al consumo: el error que se paga meses después

El problema de una mala evaluación es que no la ves el día que aprobaste; la ves meses después en el vintage (el grupo de créditos que originaste en un mismo mes y que se comporta parecido). Por eso conviene revisar la fecha en que se aprobaron tus peores créditos del año: casi siempre hay un patrón, un mes de empuje comercial o un cambio de política que aflojó el filtro.

Y cuando un crédito sale mal, la pregunta nunca es "quién", es "qué regla lo dejó pasar". Si cada analista lee los abonos y cargos a su manera, no tienes una política, tienes suerte. Documenta el criterio, aplícalo igual para todos y mide cada vintage contra lo que la regla prometía. Ahí se nota si la nueva facilidad te ayudó o solo te hizo colocar más rápido lo que luego ibas a castigar (dar por perdido en los libros).

Preguntas frecuentes

¿Qué es la capacidad de pago de un crédito?

Es la holgura que tiene quien pide el crédito para pagarte mes con mes sin dejar de cubrir su gasto normal. Se calcula comparando su ingreso recurrente contra las obligaciones que ya trae, y viendo qué remanente queda. No es lo mismo que el buró (historial) ni que la garantía (respaldo si todo falla): mira el flujo futuro, no el pasado.

¿Puedo usar los movimientos de la cuenta en lugar del comprobante de ingresos?

Sí. La resolución de la CNBV permite apoyarse en los registros de las propias instituciones sobre abonos y cargos de recursos en las cuentas que hayan administrado, con al menos los últimos tres meses de información, para estimar la capacidad de pago. Debes hacerlo conforme a políticas internas previamente documentadas, es decir, con un criterio escrito de cómo lees esos movimientos.

¿A qué créditos aplica esta facilidad de la CNBV?

Al crédito al consumo y al crédito comercial cuyo saldo al otorgamiento sea menor a cuatro millones de UDIs. Dentro de ese rango la propia regla separa tramos, como los créditos comerciales por montos superiores a dos millones de UDIs y menores a cuatro millones de UDIs, y criterios aparte para el consumo cuyo monto no exceda tres mil UDIs.

¿Los tres meses de movimientos alcanzan para decidir?

Son el mínimo que pide la regla, no un objetivo. Si el ingreso de la persona es estacional, tres meses buenos pueden esconder los flojos y sobrestimar lo que puede pagar. Cuando tengas más historia de la cuenta, úsala, y separa siempre el ingreso real de las transferencias propias o los préstamos que solo pasan por la cuenta.

Fuentes

  1. Diario Oficial de la Federación (SEGOB), 2026-06 (sidof.segob.gob.mx)

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